martes, 25 de mayo de 2010

Nunca digas nunca, pero tampoco para siempre.




Ella me enseñó que no siempre las palabras son definitivas, que las cosas no eran tan radicales como yo pensaba, que hay una inmensidad de grises que me estaba perdiendo. Que los tiempos de uno no tienen por qué ser los tiempos del otro. Que es tonto ponerse mal por una relación, que cuando las cosas no van más hay que ser fuerte y liberarse.

Me explicó que no había que acceder a cosas que uno no quiere sólo por agradar o por tener miedo a ser rechazado. Que sólo podría llegar a una armonía de esa manera, haciendo lo que uno realmente tiene ganas.

Julia sabe mucho de todo. Me mostró sus películas, me prestó sus cds de Ravi Shankar, me contó quién era Anais Nin y que se podían hacer experimentos de autoconocimiento con hongos alucinógenos. Definitivamente hoy soy una persona más completa, feliz y un poco más tranquila gracias a ella.

Va a ser una médica increíble. Ella puede hacer lo que quiera porque tiene el mundo en la palma de su mano. Es una máquina de hacer pájaros.

Julia se merece lo mejor del mundo... desde Argentina a Madagascar pasando por Bruselas. Y yo, desde desde acá voy a notar la ausencia (en verdad irreal porque ella está conmigo) de esta muchacha que es como una brisa de aire puro en mi vida.





. Silencios que prefiero callar, mientras vos jugás .

1 comentario:

  1. Ayyyy, mamooooo!
    Sé que la vas a extrañar.. pero bueno, siempre podrás "vacacionar" en Entre Ríos ;) (era Entre Ríos, no? jaja).

    Te Amo (L)!

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