
Últimamente me está pasando encontrarme dentro de los transportes públicos con personajes (muchachos) muy agradables, generalmente se sientan a mi lado y con alguna excusa comienzan a hablarme.
A uno de ellos lo he encontrado reiteradas veces y ahora charlamos de vez en cuando fuera del subte... el es Santiago, un divino guitarrista que tocó en París.
En cambio, hoy en el colectivo, se me sentó al lado un chico, Maxi, publicista, por demás lindo, el cual me pidió el celular y en cuanto bajó me mandó un mensajito diciendo que me quería invitar a tomar algo.
El tema es... ¿Conducen a algún lugar estos encuentros furtivos? Digamos que sí, son muy románticos, pero siempre me busco historias retorcidas, idealizadas y difíciles de concretar.
¡Pucha!
. No sé lo que quiero, pero se lo que no quiero .

